animo
Llora tanto como quieras.
«¡Ojala no hubiera llorado tanto! —dijo Alicia mientras andaba en derredor intentando encontrar una manera de salir—. Supongo que ahora sufriré el castigo que me merezco por haberlo hecho ¡ahogandome en mis propias lagrimas! ¡Eso sí que sera una paradoja! Pero es que todo es tan raro hoy...»
Me pareció idóneo comenzar la primera entrada de este blog con una cita de Alicia, una de tantas que me conmovieron la primera vez que leí el libro, me hizo releerla al menos dos veces, porque de alguna manera me hacia sentir vulnerable un poco como si la propia niña de hebras doradas me hablara a mi. Parece raro dado la naturaleza tan inocente del texto, pero como muchos sabemos el libro esconde mas criticas y dardos que un libro de autoayuda de la nueva era. Pensé por un momento que era lo que tanto me estaba tocando y por fin di con ello.
Es que, Alicia se encuentra desesperada, sumida en su propia desdicha se ha dedicado a llorar a mares, y sin miramientos, quizás por tanto tiempo que acabo inundando la estancia y justo, cuando se da cuenta ya es muy tarde para detenerse, se esta ahogando en sus propias lagrimas. Así como Alicia se sintió nos hemos sentido todos alguna vez, atrapados, sin mas fuerzas de las necesarias para llorar a mares, sin salida, tan obcecados en nuestra desdicha que se nos hace imposible ver la salida, la luz. Y en todo ese tiempo que nos ha tomado sentir debidamente nuestra tristeza el mundo ha seguido dando su vuelva, los demás continuaron viviendo ajenos por completo a nuestro problema, y entonces luego de indignarnos y enojarnos con el mundo, paramos, las lagrimas se detienen y miramos abajo. Allí ante nuestros ojos se manifiesta la mismísima nada, el producto de nuestro momento necesario con nosotros mismos. Nos hemos quedado estancados tanto tiempo que incluso ahora nos cuesta identificar el verdadero problema, se ha desdibujado entre la nueva linea de otro contratiempo mas: no hemos hecho nada mas que lamentarnos, o al menos eso parece. Pero no, ese instante ha sido necesario, para drenar, para reponerse y volver a comenzar. Todos somos merecedores de nuestros momentos de desdicha, y aunque lejos de disfrutarlos debemos aprender a apreciarlos, no como unos masoquistas, sino como personas que conocen muy bien sus necesidades, y entre las cuales cuenta el darse su tiempo para reponerse y sentirse exactamente como lo que somos, humanos.Si nos hemos caído, no ha sido la ultima vez, ni la peor ¿cierto? tu puedes, todos podemos.
:•)


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2 Comentarios
Creo que llorar es sanador, a veces aguantamos tantas cosas y nos hacemos los fuertes para ayudar a los demás que no nos damos el tiempo para soltar nuestras propias penas o problemas, y llorar no significa ser débil, significa que había tanto guardado dentro de ti que se hizo agua, cuando la sueltas sientes tanto alivio que terminas por comprender algunas cosas que te han pasado. Así es como suele pasarme a mi. Aprecio llorar cuando ya no puedo más.
ResponderBorrarUna tema muy bonito que has explicado a la perfección. Te quiero mucho, te mando Miles de abrazos! (•ө•)♡
¡Nubecita! Estoy muy contenta de que me cuentes tu experiencia. Tienes mucha razón, muchas veces nos olvidamos de darnos nuestro tiempo y espacio para llorar, sanar y sentir nuestra tristeza. Muchas gracias por leerme y siempre dejarme tu comentario. Te quiero mucho y te beso los mofletitos! ₍ᐢ.ˬ.⑅ᐢ₎♡
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